La conexión entre el milagro y el instante santo
El milagro ocurre siempre dentro de un instante santo. El curso define el instante santo como el intervalo temporal donde expresas el milagro. Este momento representa una elección profunda de la mente. En este instante, tú decides invocar al Espíritu Santo como tu Maestro en lugar de escuchar al ego. El instante santo carece de tiempo real porque trasciende la temporalidad ordinaria. No lo mides como una fracción de segundo, sino como un momento fuera del espacio y del tiempo.
El instante santo es el término que usa el Curso para ese momento fuera del tiempo y del espacio en el que elegimos al Espíritu Santo en lugar de al ego. En el instante santo no hay tiempo. El instante santo está fuera del tiempo. Ni siquiera se puede decir que sea una fracción de segundo. No es temporal. Es un instante que trasciende la temporalidad de un instante.
También se nos dice que en el instante santo no hay cuerpo; no hay cuerpo. Eso es lo que significa la línea que dice: “No hay ni un solo instante en el que el cuerpo exista en absoluto” (T-18.VII.3:1). Traducido a un español sencillo, significa que en el instante santo no hay cuerpo. ¿Por qué? Porque el instante santo es cuando elegimos la Expiación del Espíritu Santo en lugar de la separación del ego. Si no hay separación, no hay pecado. Si no hay pecado, no hay culpa. Si no hay culpa, no hay miedo al castigo. Si no hay miedo al castigo, no hay proyección. Si no hay proyección, no hay cuerpo ni mundo.
Tú utilizas el instante santo para elegir el perdón en lugar del resentimiento. En este breve lapso, tu mente abandona todo lo que aprendió en el pasado. El Espíritu Santo te ofrece entonces la lección de la paz en su totalidad. El milagro surge como el resultado natural de esta decisión de ser santo. El instante santo actúa como un heraldo de la eternidad y un reflejo de la unidad del Cielo.
El colapso del tiempo mediante el milagro
El milagro posee la propiedad única de abolir el tiempo. Un curso de milagros enseña que el milagro reduce al mínimo la necesidad de tiempo. Este proceso introduce un cambio súbito de la percepción horizontal a la vertical. Tú emerges de este intervalo mucho más adelantado de lo que estarías de otra manera. El milagro sustituye un aprendizaje que podría durar miles de años.
Tú ahorras tiempo porque el milagro hace innecesario el intervalo que abarca. No existe relación entre el tiempo que el milagro tarda en llevarse a cabo y el tiempo que cubre. El milagro elimina ciertos intervalos dentro de la secuencia temporal más amplia. Mediante el milagro, tú cancelas el pasado en el presente y liberas tu futuro. Este recurso de aprendizaje te permite controlar el tiempo de manera inmediata.
El milagro como cambio de percepción interna
El milagro no produce cambios en el mundo físico externo. El curso enseña que el milagro ocurre exclusivamente en la mente, que es la causa. Tú rediriges tu atención del mundo de los efectos hacia la fuente interna. El milagro devuelve a la mente su función de ser causa y no efecto. Este cambio de mentalidad constituye la esencia de la sanación verdadera.
Tú percibes los problemas externos como reflejos de un problema interno universal. El milagro corrige tu creencia errónea en la separación y la culpa. Simplemente contemplas la devastación y recuerdas que lo que ves es falso. El milagro deshace tus pesadillas y te restaura la cordura. Al elegir el milagro, tú reconoces que nadie te hace nada a ti, sino que tú te lo haces a ti mismo.
Este mundo está repleto de milagros. Se alzan en radiante silencio junto a cada sueño de dolor y sufrimiento, de pecado y culpabilidad. Representan la alternativa al sueño, la elección de ser el soñador, en vez de negar el papel activo que has desempeñado en la fabricación del sueño. Los milagros son los felices efectos de devolver la enfermedad —la consecuencia— a su causa. El cuerpo se libera porque la mente reconoce lo siguiente: “Nadie me está haciendo esto a mí, sino que soy yo quien lo está haciendo”. Y así, la mente es ahora libre de llevar a cabo otra elección. A partir de ahí, la salvación procederá a cambiar el rumbo de cada paso que se haya dado en el descenso hacia la separación, hasta que lo andado se haya desandado, la escalera haya desaparecido y todos los sueños del mundo hayan sido des-hechos (T-28.II.12).
Kenneth Wapnick – El amor no condena
La superación de la ilusión del tiempo
Tú vives en un mundo de tiempo que ya ha terminado en realidad. El guion de este mundo ya está escrito y tú solo lo repasas mentalmente. El tiempo es un truco de magia o una gigantesca ilusión del ego. Tú crees que los sucesos ocurren uno tras otro, pero todo sucedió de una vez en un solo instante. El milagro te permite reconocer esta verdad fundamental dentro del sueño.
El Espíritu Santo utiliza el tiempo como una herramienta de enseñanza para alcanzarte allí donde estás. Tú aplicas el perdón para deshacer el pasado y liberar tu mente de la historia personal. El instante santo te permite vivir en el ahora, lejos de las depresiones del pasado y las ansiedades del futuro. Al final, el milagro allana el camino para que el tiempo desaparezca y la verdad sea tal como es. Tú te despiertas del sueño del tiempo para regresar al hogar que nunca abandonaste.