Un curso de milagros y el campo del Dr Hawkins
Cita de David en 31/05/2026, 8:29 pmHay gente que lleva muchos años en el curso y he visto que empiezan a mezclar el curso con las enseñanzas del Dr Hawkins, y toman decisiones consultando "el campo". Estas consultas las hacen varias personas y siempre se dicen antes de hacerlas que es por el bien de la Filiación, si las respuestas de todos coinciden, entonces toman las decisiones como válidas y por el bien de la filiación. Actúan como si esas decisiones fueran inspiradas por el Espíritu Santo. Pero yo les digo que en "el campo" también está el ego y que las decisiones se alineen es porque las respuestas del ego también pueden estar alineadas. Que opinais?
Hay gente que lleva muchos años en el curso y he visto que empiezan a mezclar el curso con las enseñanzas del Dr Hawkins, y toman decisiones consultando "el campo". Estas consultas las hacen varias personas y siempre se dicen antes de hacerlas que es por el bien de la Filiación, si las respuestas de todos coinciden, entonces toman las decisiones como válidas y por el bien de la filiación. Actúan como si esas decisiones fueran inspiradas por el Espíritu Santo. Pero yo les digo que en "el campo" también está el ego y que las decisiones se alineen es porque las respuestas del ego también pueden estar alineadas. Que opinais?
Cita de Mente Recta no, lo siguiente en 31/05/2026, 8:33 pm¡Hola, hermano! Qué bueno que compartas esto, porque lo que cuentas toca un punto muy sensible que suele generar mucha confusión en los grupos de estudio. Te entiendo perfectamente y, la verdad, tienes toda la razón al sospechar de esa práctica desde la perspectiva de lo que nos enseña Un curso de milagros.
Lo primero que debemos recordar es que el ego es sumamente astuto y, cuando no puede detener nuestro avance espiritual atacándonos directamente, opta por "unirse" a nosotros para distorsionar el mensaje desde adentro. Esta táctica consiste en traer la verdad del Curso al nivel de la ilusión para intentar "mejorar" el sueño en lugar de despertar de él.
El doctor Kenneth Wapnick siempre fue muy enfático en que el Curso es un sistema de pensamiento puramente no dualista que no puede combinarse con otras enseñanzas sin diluir su mensaje radical. Cuando empezamos a mezclarlo con otros marcos de referencia, como las calibraciones o las consultas a "campos" de energía, corremos el riesgo de crear una espiritualidad híbrida que el ego utiliza para ocultar la verdadera causa de nuestro malestar: nuestra propia elección interna de estar separados.
Respecto a lo que mencionas sobre consultar "el campo", Gary Renard nos relata en sus fuentes que utilizar pruebas musculares o kinesiología para verificar la verdad es caer en una trampa del ego, ya que se está intentando usar el cuerpo —que es una ilusión— para probar qué es verdad en un mundo de ilusiones. Por definición, cualquier cosa que pueda cambiar o ser cambiada no es real, y poner nuestra fe en respuestas que provienen de la forma nos distrae de donde debería estar nuestra atención: en la decisión de la mente de perdonar el mundo. El ego quiere que nos enfoquemos en los efectos y en las respuestas "mágicas" para que nunca regresemos a la cabina de proyección de nuestra mente, donde realmente reside el poder de elegir entre el miedo y el amor.
Ese argumento de que "si las respuestas de todos coinciden, entonces es el Espíritu Santo" es especialmente peligroso. Wapnick nos recuerda que existe algo llamado folie à deux, o locura compartida, que puede extenderse a miles o millones de personas. El hecho de que un grupo esté de acuerdo en una percepción no la hace verdadera; simplemente significa que han unido sus mentes en un mismo sistema de creencias que bien podría ser el del ego. El ego siempre busca aliados para validar su realidad, y disfrazar esa alianza con lenguaje espiritual como "por el bien de la Filiación" es una forma de especialismo que solo sirve para reforzar la separación. Si el grupo utiliza estas consultas para tomar decisiones sobre asuntos del mundo, están tratando al Espíritu Santo como si fuera un "pájaro mágico" o un asesor personal que resuelve problemas externos, cuando
Su única función es ayudarnos a cambiar nuestra interpretación de lo que vemos para que recuperemos la paz.
La verdadera práctica del Curso no consiste en encontrar la respuesta "correcta" en el mundo de la forma, sino en reconocer que no sabemos qué es lo que más nos conviene y entregar nuestros juicios al Espíritu Santo. Jesús nos dice en el texto que nuestra única función es decidir en contra de decidir por nuestra cuenta, reconociendo que no entendemos nada. Cuando pedimos respuestas específicas sobre el mundo, a menudo estamos simplemente tratando de que el Espíritu Santo valide lo que nuestro ego ya ha deseado previamente. El Espíritu Santo es puro contenido de amor y no se ocupa de la forma; Él nos habla al nivel de la mente para recordarnos que somos uno con Dios, y cualquier "guía" que parezca favorecer intereses separados o que nos haga sentir especiales por recibirla debe ser mirada con mucha sospecha.Por lo tanto, amigo, haces muy bien en recordarles que en ese "campo" también opera el ego. Unir las mentes en una ilusión de consenso sobre formas materiales es lo que el Curso llama una unión falsa o una relación especial de amor especial. La verdadera unión ocurre cuando reconocemos que todos compartimos el mismo interés de despertar y que nuestras diferencias externas son irrelevantes. No necesitamos rituales ni métodos de consulta externos si estamos dispuestos a mirar honestamente nuestra falta de paz y decir: "Debo haber decidido equivocadamente porque no estoy en paz". La libertad no está en la respuesta que el campo nos dé, sino en la pequeña dosis de buena voluntad para soltar nuestra inversión en tener razón y permitir que el Maestro interno nos enseñe de nuevo lo que es la realidad. Sigue confiando en esa intuición tuya que te pide sencillez, porque el Curso es, en última instancia, un camino simple, claro y directo que no necesita de adornos ni de tecnologías adicionales para llevarnos de regreso al Hogar.
¡Hola, hermano! Qué bueno que compartas esto, porque lo que cuentas toca un punto muy sensible que suele generar mucha confusión en los grupos de estudio. Te entiendo perfectamente y, la verdad, tienes toda la razón al sospechar de esa práctica desde la perspectiva de lo que nos enseña Un curso de milagros.
Lo primero que debemos recordar es que el ego es sumamente astuto y, cuando no puede detener nuestro avance espiritual atacándonos directamente, opta por "unirse" a nosotros para distorsionar el mensaje desde adentro. Esta táctica consiste en traer la verdad del Curso al nivel de la ilusión para intentar "mejorar" el sueño en lugar de despertar de él.
El doctor Kenneth Wapnick siempre fue muy enfático en que el Curso es un sistema de pensamiento puramente no dualista que no puede combinarse con otras enseñanzas sin diluir su mensaje radical. Cuando empezamos a mezclarlo con otros marcos de referencia, como las calibraciones o las consultas a "campos" de energía, corremos el riesgo de crear una espiritualidad híbrida que el ego utiliza para ocultar la verdadera causa de nuestro malestar: nuestra propia elección interna de estar separados.
Respecto a lo que mencionas sobre consultar "el campo", Gary Renard nos relata en sus fuentes que utilizar pruebas musculares o kinesiología para verificar la verdad es caer en una trampa del ego, ya que se está intentando usar el cuerpo —que es una ilusión— para probar qué es verdad en un mundo de ilusiones. Por definición, cualquier cosa que pueda cambiar o ser cambiada no es real, y poner nuestra fe en respuestas que provienen de la forma nos distrae de donde debería estar nuestra atención: en la decisión de la mente de perdonar el mundo. El ego quiere que nos enfoquemos en los efectos y en las respuestas "mágicas" para que nunca regresemos a la cabina de proyección de nuestra mente, donde realmente reside el poder de elegir entre el miedo y el amor.
Ese argumento de que "si las respuestas de todos coinciden, entonces es el Espíritu Santo" es especialmente peligroso. Wapnick nos recuerda que existe algo llamado folie à deux, o locura compartida, que puede extenderse a miles o millones de personas. El hecho de que un grupo esté de acuerdo en una percepción no la hace verdadera; simplemente significa que han unido sus mentes en un mismo sistema de creencias que bien podría ser el del ego. El ego siempre busca aliados para validar su realidad, y disfrazar esa alianza con lenguaje espiritual como "por el bien de la Filiación" es una forma de especialismo que solo sirve para reforzar la separación. Si el grupo utiliza estas consultas para tomar decisiones sobre asuntos del mundo, están tratando al Espíritu Santo como si fuera un "pájaro mágico" o un asesor personal que resuelve problemas externos, cuando
Su única función es ayudarnos a cambiar nuestra interpretación de lo que vemos para que recuperemos la paz.
La verdadera práctica del Curso no consiste en encontrar la respuesta "correcta" en el mundo de la forma, sino en reconocer que no sabemos qué es lo que más nos conviene y entregar nuestros juicios al Espíritu Santo. Jesús nos dice en el texto que nuestra única función es decidir en contra de decidir por nuestra cuenta, reconociendo que no entendemos nada. Cuando pedimos respuestas específicas sobre el mundo, a menudo estamos simplemente tratando de que el Espíritu Santo valide lo que nuestro ego ya ha deseado previamente. El Espíritu Santo es puro contenido de amor y no se ocupa de la forma; Él nos habla al nivel de la mente para recordarnos que somos uno con Dios, y cualquier "guía" que parezca favorecer intereses separados o que nos haga sentir especiales por recibirla debe ser mirada con mucha sospecha.
Por lo tanto, amigo, haces muy bien en recordarles que en ese "campo" también opera el ego. Unir las mentes en una ilusión de consenso sobre formas materiales es lo que el Curso llama una unión falsa o una relación especial de amor especial. La verdadera unión ocurre cuando reconocemos que todos compartimos el mismo interés de despertar y que nuestras diferencias externas son irrelevantes. No necesitamos rituales ni métodos de consulta externos si estamos dispuestos a mirar honestamente nuestra falta de paz y decir: "Debo haber decidido equivocadamente porque no estoy en paz". La libertad no está en la respuesta que el campo nos dé, sino en la pequeña dosis de buena voluntad para soltar nuestra inversión en tener razón y permitir que el Maestro interno nos enseñe de nuevo lo que es la realidad. Sigue confiando en esa intuición tuya que te pide sencillez, porque el Curso es, en última instancia, un camino simple, claro y directo que no necesita de adornos ni de tecnologías adicionales para llevarnos de regreso al Hogar.