Portada de libro se bondadoso de Ken Wapnick

El libro de Kenneth Wapnick, “Sé bondadoso”, se centra en el desarrollo y la práctica de la amabilidad como la expresión máxima de haber comprendido las enseñanzas de Un curso de milagros. El título surge de una cita atribuida a Platón o a Filón de Alejandría: “Sé bondadoso, porque todos aquellos con los que te encuentras están librando una dura batalla”.

1. La naturaleza de la “dura batalla”

Wapnick explica que la batalla que todos libramos no es contra el mundo, sino una lucha interna por sobrevivir con nuestro propio “yo” egoico. Esta batalla consiste en lidiar con un profundo autoodio, una culpa inconsciente por la creencia de habernos separado de Dios y un miedo constante a las represalias divinas. Al no poder tolerar esta culpa interna, la proyectamos, convirtiendo a los demás en enemigos y victimarios, lo cual es la raíz de toda falta de bondad.

2. La bondad como contenido, no como forma

Una de las tesis centrales es que la bondad no tiene nada que ver con el comportamiento externo o “hacer cosas amables”, sino con un pensamiento de bondad en la mente.

  • La forma: Es el comportamiento (ayudar a alguien, ser cortés). Esta puede ser engañosa si se usa para ocultar juicios internos o para sentirse superior (amabilidad-para-destruir).
  • El contenido: Es la decisión de la mente de unirse al otro en lugar de separarse. Si los pensamientos son verdaderamente amables, el comportamiento lo será automáticamente sin esfuerzo.

3. La universalidad de la amabilidad

La verdadera bondad, según Wapnick, debe ser universal y sin excepciones.

  • Para ser el “Shangri-La” (un refugio de cordura) que Jesús pide, debemos reconocer que el victimario sufre tanto como la víctima.
  • Los que son crueles actúan así porque tienen miedo; por lo tanto, sus ataques son en realidad peticiones de amor.
  • Si excluimos a una sola persona de nuestra amabilidad, estamos reforzando la creencia en la separación y nos excluimos a nosotros mismos del “jardín” de la paz.

4. El obstáculo del cuerpo y el “yo”

El libro enfatiza que es imposible ser verdaderamente amable mientras uno se identifique como un cuerpo o un “yo” separado. Los cuerpos fueron fabricados para limitar el amor y establecer diferencias. La práctica consiste en:

  • Reconocer que no somos cuerpos, sino mentes.
  • Ser amables con nosotros mismos cuando nos descubramos siendo poco amables o identificados con el cuerpo.

5. Convertirse en un refugio de paz (Shangri-La)

Utilizando la metáfora de la película Horizontes Perdidos, Wapnick propone que cada estudiante puede ser un Shangri-La mental: un lugar de cordura y bondad en medio de un mundo de odio y destrucción. Al no juzgar y ver a todos como hermanos que comparten la misma meta de volver a casa, el desierto de nuestra mente se transforma en un “pequeño jardín” fértil y plácido.

En resumen, el libro enseña que ser bondadoso es la única respuesta cuerda ante el reconocimiento de que todos somos iguales en nuestro sufrimiento y en nuestra necesidad de despertar del sueño de separación.

Analogía: Imagina que todos en el mundo son actores en una obra de teatro trágica y dolorosa. El espectador común se enfada con el “villano” y llora por la “víctima”. El aprendiz de bondad es aquel que se da cuenta de que, cuando se apagan las luces, todos los actores están agotados y asustados por igual detrás del escenario. Al reconocer su cansancio compartido, deja de juzgar sus papeles y simplemente les ofrece un lugar donde descansar.

Por David

Creador de uncursodemilagros.online. Estudiante y facilitador del curso desde el 2000. Autor del libro La paz como elección

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