En el mundo de Un curso de milagros, tus pensamientos son mucho más poderosos de lo que imaginas. Muchos buscadores espirituales cometen el error de intentar ignorar sus pensamientos “negativos” o “oscuros”, pensando que así desaparecerán. Sin embargo, el Curso enseña que este es precisamente el camino para mantenerte atrapado en la ilusión. Aquí te explico por qué necesitas mirar de frente lo que pasa por tu mente.

No existen los pensamientos fútiles

El Curso afirma con total claridad que no hay pensamientos fútiles. Cada pensamiento que albergas da lugar a algún segmento del mundo que ves. Tus pensamientos son los padres de tu percepción; ellos fabrican las imágenes que luego proyectas hacia afuera. Si crees que un pensamiento no tiene efectos, le pierdes el respeto a tu mente y olvidas su inmensa fuerza creativa. Al ignorar un pensamiento, ignoras la causa misma de tu experiencia en este mundo.

Tu mente nunca duerme y crea continuamente, para bien o para mal,. Un pensamiento que no es de amor siempre acarrea miedo o guerra en tu interior. No puedes calificar como insignificante a algo que da origen a la percepción de todo un universo ante tus ojos. Por lo tanto, prestar atención a lo que piensas es el primer paso para recuperar el control de tu vida.

Ignorar las ilusiones las protege

Una de las frases más contundentes del Curso dice que nadie puede escapar de las ilusiones a menos que las examine. No mirar tus pensamientos del ego es, de hecho, la manera de protegerlos y mantenerlos vigentes. El ego te susurra que no mires dentro de ti porque teme que descubras que sus ilusiones no tienen sustento. Si mantienes tus pensamientos en la oscuridad, estos conservan su dominio inconsciente sobre ti.

Despreciamos la mente cuando permitimos que el ego dirija nuestras vidas. Pensamos que somos un efecto del mundo, pero nosotros somos, en todo momento, la causa del mundo. Esto nos hace infelices, porque parecen ocurrirnos cosas que están más allá de nuestro control. No reconocemos el increíble poder de la mente y nuestra capacidad de ser felices simplemente cambiando nuestros pensamientos. El poder de la mente para realizar la elección correcta es el único que verdaderamente puede ayudarnos. Todos tenemos egos, pero también tenemos la capacidad de elegir la guía del Espíritu.

Jon Mundy – Lección 101

Cuando evitas mirar tu odio o tu culpa, les otorgas una realidad que no poseen en la verdad. El sistema de pensamiento del ego es a prueba de todo, pero no es a prueba de la luz de la verdad. Al traer tus pensamientos ante esa luz, permites que el Espíritu Santo los desvanezca dulcemente. La única manera de disipar una sombra consiste en iluminarla directamente, no en hacer como si no estuviera ahí.

El peligro de la negación y la proyección

El Curso te advierte que jamás subestimes el poder de la negación. Cuando niegas o reprimes un pensamiento, este no desaparece de tu mente. Lo que ocurre es que lo empujas debajo de la superficie de tu conciencia y lo vuelves inconsciente. Al estar oculto, te ves obligado a proyectarlo hacia afuera para intentar librarte de él. Entonces empiezas a ver “pecadores” y culpables por todas partes en lugar de reconocer que son tus propios pensamientos proyectados.

Este proceso de proyección protege tu culpa interna porque ahora crees que el problema está en los demás. Te percibes como una víctima de un mundo cruel, perdiendo de vista que tú eres el soñador de ese sueño. Solo si eres consciente de lo que hace tu mente tomadora de decisiones puedes detener este círculo vicioso. La honestidad radical requiere que admitas tus pensamientos de ataque para que el Espíritu Santo pueda reinterpretarlos.

Mirar con el maestro correcto

Examinar tus pensamientos no significa que debas analizarlos solo o fustigarte por ellos. Jesús te pide que mires a tu ego con él, como un observador sereno que no juzga lo que ve. Si miras tus pensamientos con juicio, simplemente estás usando al ego para observar al ego. La clave de la sanación es mirar la “diminuta idea loca” de la separación y simplemente sonreír ante su absurdo.

Al mirar sin culpa, reconoces que esos pensamientos no son tus pensamientos reales. Te das cuenta de que el ataque no tiene fundamento y que la ira nunca está justificada. Esta mirada honesta deshace la barrera que habías levantado contra el amor. Al final, descubres que debajo de todos esos pensamientos insensatos se encuentran los pensamientos que piensas con Dios.

Deja una respuesta

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad