Desde la perspectiva de Un curso de milagros, puedes “unirte” para atacar, pero el curso aclara que eso no es una unión real, sino una alianza del ego diseñada para reforzar la separación.
Aquí te explico cómo funciona esta dinámica según las fuentes:
- Aliados, no hermanos: El ego tiene gran necesidad de aliados, pero es incapaz de tener hermanos. Estas alianzas se basan en el miedo y en la creencia de que se puede obtener un beneficio a expensas de otro.
- Unirse para destruir: Ken Wapnick utiliza el término “unirse para destruir” (o “perdonar para destruir”) para describir situaciones donde dos o más personas se juntan basándose en un juicio compartido contra un tercero. Al hacer esto, simplemente están usando a la otra persona para validar su propio sistema de pensamiento de ataque.
- El propósito del “villano”: Estas uniones suelen buscar un “chivo expiatorio” o un enemigo común. Al atacar juntos a ese “villano”, los aliados pretenden establecer su propia “cara de inocencia”, proyectando su culpa interna en el otro para sentirse a salvo del castigo de Dios.
- Ejemplos comunes: Esto se ve en grupos políticos, religiosos o incluso en grupos de estudiantes del Curso que se dividen y se atacan por diferencias de interpretación, creyendo que su bando tiene “la razón”.
- La verdadera unión es diferente: La auténtica unión (la “unión mayor”) solo ocurre en la mente y tiene como fin el perdón y la paz. No se une contra nadie, sino que reconoce que todos somos iguales y que los intereses de mis hermanos son los míos.
En resumen, cuando te “unes” para atacar, en realidad estás reafirmando que tú y tu aliado estáis separados del resto, lo cual, según el Curso, es el fundamento mismo del infierno y la culpabilidad.