Un curso de milagros representa un sistema de entrenamiento mental diseñado para cambiar radicalmente tu percepción del mundo. El libro no constituye una religión ni busca seguidores para un nuevo culto. Este material enseña que el mundo físico que tus ojos perciben es solo una ilusión o un sueño. Tu mente actúa como el proyector de esta película y tú eres el soñador que cree vivir en ella. La enseñanza central del Curso afirma que nada real puede ser amenazado y nada irreal existe.
No hay una respuesta simple a esta pregunta: «¿Qué es Un curso de milagros?». UCDM ofrece una revisión completa de la teología cristiana, pero, en sí mismo, no es una religión. Provee de un mapa para la transformación personal, pero no brinda un programa para cambiar o salvar el mundo. Hace pública una negación completa de la realidad cotidiana que todos experimentamos, aunque también nos apremia a perdonar esa realidad en lugar de odiarla o de hundirnos en la desesperación nihilista. El Curso incluye uno de los análisis del ego más rigurosos y críticos que la psicología ha registrado nunca, pero propone una solución espiritual, más que psicoanalítica o terapéutica, para los problemas del egocentrismo. Finalmente, el Curso es una receta curativa, para la condición humana, en forma de «entrenamiento mental» dirigido a desechar nuestros hábitos mentales, emocionales y de conducta impulsados por el temor, y reemplazarlos por respuestas instintivas de amor en acción.
El origen de este mensaje especial
Helen Schucman, una psicóloga investigadora de la Universidad de Columbia, anotó el material mediante un proceso de dictado interno. Ella escuchó una voz que se identificó como Jesús a lo largo de siete intensos años. William Thetford, su colega y jefe del departamento, la apoyó mecanografiando escrupulosamente cada palabra recibida. Ambos se consideraban personas poco espirituales y mantenían una relación difícil antes de iniciar este proyecto. El dictado comenzó formalmente cuando Helen escuchó la frase: “Este es un curso de milagros, por favor toma notas”.
Jesús empezó a validar nuestro papel divino desde sus primeras palabras a la escriba del Curso, la doctora Helen Schucman. Aunque la mayoría de la gente cree que lo primero que dictó fue: «Este es un curso de milagros. Por favor, toma notas», antes de comenzar a dictar el Texto, Jesús le dijo otra cosa a Helen. Y lo que le dijo fue: «Obraré milagros a través de tus manos».
Helen Schucman no encajaba en absoluto en el perfil de una obradora de milagros. Era una psicóloga clínica formada en terapia freudiana, de cultura judía y filosofía agnóstica. A menudo estaba nerviosa y tenía conflictos contantemente con su jefe. Helen se resistió tenazmente a transcribir Un curso de milagros, e incluso después de rendirse, se mostró muy reacia que se la asociara con él. Podríamos pensar que si Jesús tuviera que reclutar a un escriba para su obra transformadora, elegiría a alguien más… espiritual.
Las tres partes del currículo
El volumen estándar integra tres libros diferentes en un solo tomo para facilitar tu estudio. El Texto expone la base teórica y metafísica necesaria para entender por qué crees estar separado de tu Creador. El Libro de ejercicios ofrece 365 lecciones prácticas para entrenar tu mente durante cada día del año. Finalmente, el Manual para el maestro responde dudas comunes y define términos específicos para ayudar a los estudiantes. Dos anexos sobre psicoterapia y oración completan actualmente la obra maestra que Helen recibió.
El perdón y la función del milagro
El Curso define el milagro como un cambio de percepción que te permite pasar del miedo al amor. No busques sucesos mágicos externos, pues el milagro ocurre exclusivamente dentro de tu propia mente. El perdón actúa como la herramienta principal para deshacer tu creencia en la culpabilidad y el pecado. Tú perdonas a los demás por lo que en realidad no te han hecho en el nivel de la verdad espiritual. Este proceso mental te libera del pasado y te devuelve el poder de elegir la paz interior ahora mismo.
Tu Guía Interno: El Espíritu Santo
Dios situó una Respuesta en tu mente justo en el instante en que la separación pareció ocurrir. El Espíritu Santo representa el vínculo de comunicación necesario entre tu mente aparentemente limitada y la realidad divina. Él reinterpreta tus percepciones dolorosas y las transforma con paciencia en lecciones de perdón. Tú solo necesitas aportar una pequeña dosis de buena voluntad para permitir que esta presencia actúe en ti. Al confiar en este Maestro, descubres el camino de regreso al hogar que en verdad nunca abandonaste.