Entender la figura de Jesús desde la óptica de Un curso de milagros es clave para no perdernos en la forma y llegar al contenido. Como bien explica Kenneth Wapnick en sus obras, existe una distinción fundamental entre el Jesús que percibimos como una persona (el símbolo) y lo que él representa en nuestra mente (la realidad).

Aquí te detallo los puntos principales sobre Jesús: Símbolo y Realidad:

Jesús como “Quién” y como “Qué”

Kenneth Wapnick, en La metafísica de la separación y el perdón, explica que Jesús es tanto un «quién» como un «qué».

  • El “Quién” (Símbolo): Mientras nosotros creamos que somos individuos específicos con una personalidad, necesitamos un símbolo específico —un “quién”— con el que podamos relacionarnos sin miedo. En este nivel, Jesús es el símbolo más grande del Amor de Dios en el mundo occidental.
  • El “Qué” (Realidad): En última instancia, Jesús es una «presencia abstracta de amor» en la mente, idéntica al Espíritu Santo. Su realidad es un «pensamiento de intemporalidad» y de la Expiación, que nos recuerda que la separación nunca ocurrió.

El Jesús del Curso frente al Jesús de la Biblia

En Un diálogo con el cristianismo, Wapnick señala que el Jesús de la Biblia es incompatible con el del Curso.

  • Mientras que la tradición bíblica se centra en el cuerpo, el sacrificio y el sufrimiento, el Jesús del Curso enseña que «el pecado no existe» y que «el cuerpo no es nuestra realidad».
  • Jesús afirma en el texto que se han hecho «amargos ídolos de aquel que sólo quiere ser un hermano para el mundo».
  • Gary Renard, en La desaparición del universo, refuerza esta idea mencionando que el Jesús real «nunca se enfadó ni derribó las mesas del templo», y que su paz era tan total que la gente a veces no podía soportarla.

La función del Símbolo

En Viaje a través del Libro de ejercicios, se explica que Jesús utiliza el lenguaje dualista y términos cristianos (como “Hijo de Dios” o “Padre”) como una «concesión lingüística» para hablarnos en el nivel que podemos entender.

  • Él nos advierte que «ni el signo ni el símbolo se deben confundir con su fuente».
  • El propósito de usar a Jesús como símbolo es ayudarnos a «pasar más allá del marco» hacia el pensamiento eterno que él representa.
  • Como dice en Sé bondadoso, él no nos ofrece su cuerpo —que sabía que era insignificante— sino su mente, porque su mente es el Amor que nosotros también somos.

La Realidad: La mente unificada

En la realidad no hay personas separadas ni existe un “Jesús” individual. Kenneth Wapnick aclara en Sé bondadoso que Jesús es una «ilusión de la mente correcta» que elegimos para corregir nuestras ilusiones de odio de la mente errada. Al final del camino, cuando la mente sana, el símbolo de Jesús se desvanece en la «abstracta e informe luz de Dios».

En resumen, amigo, Jesús es el puente: una forma amorosa (símbolo) que nos lleva de regreso a la Unidad (realidad) donde las palabras y las personalidades ya no tienen sentido. ¡Espero que esta distinción te ayude a profundizar en tu práctica!

Por David

Creador de uncursodemilagros.online. Estudiante y facilitador del curso desde el 2000. Autor del libro La paz como elección

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