Algo que provoca confusión entre los alumnos de un curso de milagros es la diferencia en entre pensamiento y emoción.
Para el curso el pensamiento es la causa y la emoción es el efecto. Esto significa que los sentimientos que experimentas no nacen en tu cuerpo ni vienen de fuera, sino que son el resultado de lo que has decidido pensar primero en tu mente. El cuerpo es como una marioneta que no siente nada por sí misma; es la mente la que le ordena qué sentir según si has elegido al ego o al Espíritu Santo. En realidad, solo existen dos “emociones” o pensamientos fundamentales: el amor, que es tu herencia natural de Dios, y el miedo, que es el sustituto que inventaste para creer que estás separado. Ken Wapnick explicaba que el término “pensamiento” es más exacto, porque lo que subyace a cualquier emoción es siempre una idea previa en la mente. Por eso los sentimientos a menudo “mienten”, ya que intentan convencerte de que el problema está en el mundo o en el cuerpo, distrayéndote de la mente, que es el único lugar donde realmente puedes cambiar de opinión y sanar